Habré transitado para cuando el punto, la vigilia se avecine, o, más aún, para cuando lea usted estas palabras de autor, un estallido de gracia o un subensueño en el que Ella al fin me recorra como una enredadera, y la asfixia lo eternice. No a usted, lector, sino al estallido. O subensueño que, luego, como ensueño se frisa, negro: impreciso y saturado. El prefijo se irá con usted hacia otra lectura. En tanto que el Autor permanece atrapado en su propio engaño. Se congela. (Aunque cubierto. De Ella.)
Experimento nº 4: la perfidia del Autor
Publicado por el autor,
Tomás Élé
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platos principales
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1 comentario/s:
Para mí está buenísimo. Por las palabra en sí mismas, por el ritmo que se genera cuando uno lo lee, como una velocidad de caminata rápida adentro de un espacio contundente por lo confuso. Bueno, viste que todo lo que uno trata de decir a modo de crítica u opinión termina por decir bastante poco. En cortito, me gusta mucho! Saludos! Victoria
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