Falta de ideas, vagancia, clemencia... El hecho es que queda abierta la convocatoria a participar de este Cadáver Exquisito (o pseudo cadáver, debido a las restricciones del medio: irremediablemente, cada participante leerá el aporte de su predecesor).
Aquí va el fragmento inaugural:
Aquí va el fragmento inaugural:
"Sumergidos entre mapas y cronómetros, Raúl y yo vivimos siete días de agobiante concentración y planificación. Hoy es el día clave."
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El Cadáver Exquisito es una técnica usada por los surrealistas en 1925, y se basa en un viejo juego de mesa llamado "consecuencias" en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración. (Fuente: Wikipedia)



11 comentario/s:
"Clave, clavicordio. Raúl nunca entendió nada. Por eso no hice más que seguirle la corriente. Dos años, dos, no más, me llevó comprender que Raúl no era normal. Bastó con que se perdiese un día en la calle y volviera vestido de mujer, sin siquiera notarlo".
Ojito, Raúl no es ningún tonto. Se las trae de marica pero cuando hay que poner la voz de alto, infla el pecho y ladra grueso, grueso.
Uia, ¿y los mapas? ¿Y los cronómetros? Falta parte de la historia.
"Los cambié por esta lencería. Mirá que lindos motivos. Los colores son los que vienen este invierno, dijo Raúl y se me heló el cuore.
Pero era entendible. A Raúl se le "virlaba" el marote bastante seguido. Lo importante es que todo está guardado en mi cabeza, los mapas al menos. Ahora, habría que ver de dónde sacamos otros cronómetros".
Y todo por confiarle mi futuro a un esquizo. Es como estar solo pero con un tipo inoportuno al lado. Dios... Los cronómetros, ¡eso! ¿Y qué hago con este tipo que tiene ropa interior a cuadros en la mano? Si el viejo de los cronómetros llama a la cana se acaba todo...
Él peleaba contra el broche del pushap y, coqueto como nunca, o como siempre, se contorsionaba glamoroso frente al espejo partido del toilette intentando lo imposible; noté que jamás le calzaría. Por un momento me pareció que desistiría a tal hazaña, y en una pausa pinté los mapas en su enorme espalda, porlasmosacas. Volvió a la carga. Entró panza, encastró el broche, y ahí nomás sonó el teléfono.
Hola, sí ¿con la parrilla de Ramón?, dijo la voz del otro lado del tubo. Y ahí nomás se cruzaron ficciones pero en un clic estamos de vuelta, porque el viejo de los cronómetros llamó a la cana.
Son dos idiotas, Oficial. ¿Que entonces para qué marqué a la comisaría? ¿Me está embromando, Oficial? ¡Sargento! Bueno, Sargento. Yo disqué a la Comisaría, joven: mande urgente un patrullero. Por el amor de Dios, ¡mis cronómetros! ¡Van a malversar el Tiempo!
Cabo alístese. Un viejo loco va a cronometrar como malversa a Dios por amor a dos jóvenes patrulleros idiotas. Dice que ya marcó a una mersaría oficial, y que urgente la manda a discar. No, no se que quiere decir, un mensaje encriptado sin duda. Métale hombre, lo espero afuera.
Levante la mano quién quiere que este chico escriba algo nuevo!
buu... yo quería más exquiciteces de este cadaver che.
salut et boas festas pra'l chef
¿Sabías que no vale dejar de escribir?
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